A medida que pasa el tiempo, más me sorprende Guadalajara. Probablemente porque este año, auacute;n cuando tenga una vida aquí, siga siendo turista. Quizás es por eso que la veo con ojos muy distintos a quienes la conocen desde siempre. Las cosas que ellos detestan, son precisamente las que yo amo. Esta ciudad es el antónimo perfecto de Caracas. No quiero decir que mejor o peor, sólo el antónimo.
Este fin de semana, fue el XXI Maratón de Cuentos de Guadalajara, dedicado a los misterios de Europa. Toda la ciudad se llenó de magia, de princesas, dragones, guanches, francesas que cantan las penas al lado de un pozo, letras... El pulso de las calles cambió por completo: 48 horas ininterrumpidas de cuentos.
Cada lugar histórico de esta ciudad fue el escenario para que niños, cuenta cuentos profesionales, otros aficionados, en cualquier idioma se atreverían a retomar ese milenario don de la narración. Las actividades se esparcían por toda la ciudad, desde recorridos misteriosos por los sitios turísticos, hasta hogueras encendidas en la madrugada acompañadas de chocolate caliente.
Sólo pude disfrutar de este maratón el viernes, pero me quedó el mejor sabor de boca, para repetir el año que viene, y quien quita si animarme a pedir la palabra para narrar algo... Además, uno de los protagonistas fue mi querido Palacio del Infantado.

Tibisay Fuentes Herrera, desde Guadalajara, España

Si lo desean pueden visitar mi BLOG con un corto video, GRACIAS.

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