Lentamente se despierta la naturaleza. Está acabando el invierno con sus meses fríos, a veces un poco tristes. En las montañas está derritiéndose la última nieve y de pronto brotan tímidamente de un terreno aún frío y húmedo, las primeras florecillas. Ellas tienen prisa por ver la luz del sol, puesto que su vida no es muy larga, la próxima nieve y el frío esperan a la vuelta de la esquina. La flora y la fauna en nuestros grados de latitud disfrutan de una existencia más sencilla. A los primeros rayos de sol primaveral se puede observar a las lagartijas que entre las paredes a seco están calentándose lentamente el cuerpo y a las mariposas que se dejan llevar por una ligera brisa aun tibia. Las praderas poco a poco toman un color verde claro con lunares de varios tonos como el blanco de las margaritas, el amarillo de las prímulas, el morado de las violetas, mientras los parques y jardines llevan un vestido multicolor. Las primeras camelias se abren, una flor maravillosa, parece hecha de porcelana. En Galicia hay el camino de las camelias donde se puede visitar varios parques ricos en especies de esta flor. Tampoco tardan los bosques en despertarse de su sueño hibernal. Hojas tiernas salen de las ramas desnudas, los cerezos salvajes están en plena flor, blanquísimos, parecen vestidos de novia. Pasear en el monte bajo donde se pisa una alfombra de terciopelo variopinto.
La primavera también es la temporada de la limpieza a fondo: sacar todo y más, lavar ventanas y suelos hasta que la casa entera huele a rosas y nosotras... estamos muertas de cansancio, pero satisfechas.
Vamos a ver lo que ocurre en el otro lado del mundo. Sakura (cerezo) o flor del cerezo japonés es uno de los símbolos más conocidos de la cultura japonesa. En Japón se realiza el festival de Hanami en su honor, puesto que es su flor más significativa y durante el cual los familiares y amigos se reúnen en los parques con cerezos bajo la sombra de los mismos y, a modo de “picnic ”, comparten alimentos mientras celebran la aparición de las flores. La imagen de los pétalos de estas flores, caídos en masa al principio de la primavera, especialmente en abril, simbolizan la belleza de la naturaleza y el renacimiento de la vida como un nuevo comienzo. Las personas se juntan para reflexionar sobre la naturaleza efímera de la vida y la mortalidad, debido a que la vida útil de las flores del cerezo es corta. La cultura samurái de Japón tambi´┐Żn admiraba mucho a esta flor ya que se consideraba que los samuráis (al igual que las flores de los cerezos) tenían una vida corta y además porque se creía que la flor representaba gotas de sangre. En la actualidad, la flor representa inocencia, simplicidad y primavera.

E.Z.

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